Ya está aquí la otra batalla energética

Manel Molins

Haciendo memoria, allá por 2012-2013 se libró la anterior gran batalla energética: las renovables. En aquel entonces se constató el gran desarrollo de estas tecnologías, si bien inicialmente la potencia máxima de cada una de las tecnologías estuvo limitada al reordenar este sector se produjo un crecimiento exponencial. La consecuencia de esto fueron unos mayores costes en primas para el sector eléctrico.

Coincidió esto con una alza muy significativa del coste de la electricidad en el mercado eléctrico, lo que derivó en una apreciable subida del coste de la electricidad para el consumidor final. Bien pues el cóctel estaba servido, muchos sectores y entre ellos algunas grandes compañías energéticas, escribieron ríos de tinta contra las renovables acusándolas de ser la principal causa de tal desmesurado incremento de precios de la electricidad.

La consecuencia fue un recorte histórico en la remuneración de las centrales renovables sin tener en cuenta lo que previamente se había publicado en el BOE. Es de justicia citar que previa a aquella crisis se produzco un desmesurado crecimiento del sector y que se creó una burbuja artificial. También se ha de citar que en aquellas fechas se produjo un significativo cambio en la parte fija y variable del recibo de la luz, el legislador hizo un trasvase de costes hasta entonces variables a ahora fijos, por lo que el termino fijo subió de forma más que apreciable, asegurando a las compañías energéticas un mayor tramo de su facturación.

La reforma energética culminó en verano de 2014 con una batería legislativa que supuso unas bajadas de facturación de hasta el 30%, afectando a los propietarios de las centrales de energías renovables, muchos de ellos empresas de ingeniería y constructoras que emplearon muchos recursos en I+D+I para desarrollar estas tecnologías. Previamente ya se produjeron ajustes a la baja que el sector fue aceptando, pero nadie preveía un recorte de tal magnitud. Ello llevó a algunas empresas a concurso de acreedores, a otras a hacer reestructuraciones a causa de las minusvalías, y a un parón en seco del sector, que en parte se ha paliado desarrollando proyectos en el extranjero.

LA ANTERIOR BATALLA ENERGÉTICA SE LIBRÓ CON LAS PRIMAS A LAS RENOVABLES

La realidad posterior ha sido que los precios de la electricidad para el consumidor final no han bajado, todo al contrario, y las empresas del sector renovable han estado vendiendo sus activos a fondos de inversión a precios bajos. Mientras tanto, hemos ido observando como los beneficios de las grandes energéticas iban aumentando año a año de forma significativa.

Recientemente la CNMC ha estado analizando la remuneración a las grandes energéticas, electricidad y gas, por las infraestructuras de transporte y distribución. Proponen una nueva metodología de cálculo revisando los periodos de amortización de las inversiones realizadas y la rentabilidad de esas inversiones, basándose no en el coste del dinero más un diferencial sino en el WACC, precio medio del coste del dinero teniendo en cuenta el coste de su financiación y el rendimiento del capital aportado por la empresa, una metodología aplicada en la mayoría de los países de la UE.

Esto supone un recorte significativo de la remuneración a las grandes compañías, en el entorno del 7-8 % en la distribución y transporte de electricidad y el 18-22 % en la distribución y transporte de gas y gasificación. Lo que evidentemente redundaría en un recorte de los peajes y por tanto del precio de electricidad y gas.

EL REGULADOR ESTÁ REVISANDO LOS COSTES DE TRANSPORTE Y DISTRIBUCIÓN DE GAS Y ELECTRICIDAD

A raíz de la comunicación de un periodo de exposición pública de estos estudios por parte de la CNMC, las grandes energéticas y grandes fondos que tienen inversiones en este sector están haciendo eco de su disconformidad y preocupación al Gobierno, argumentando que se pone en tela de juicio la estabilidad y seguridad del marco regulatorio, transmitiendo un mensaje de inseguridad a los inversores y a otras actividades dependientes, que afectará al desarrollo del tejido empresarial español con la consecuencia de pérdida de empleo.

Ojala estas máximas se cumplan de forma objetiva y razonada, pero evidentemente se debería aplicar el mismo criterio para las renovables restableciendo un marco remunerativo coherente.

l 12 de septiembre de 1962 John F. Kennedy aseguró que EEUU lograría ir a la Luna antes de acabar la década: “Elegimos ir a la Luna, no porque sea fácil, sino porque es difícil”. Este enfoque se produjo después de que Rusia fuese por delante no solo en la puesta en órbita del primer satélite, el Sputnik, sino también del primer hombre, Yuri Gagarin. La pérdida de esta carrera, en plena Guerra Fría con la URSS, supuso una humillación de la que se quisieron resarcir dedicando todos los recursos necesarios para lograr este objetivo.

Este reto se cumplió el 20 de julio de 1969, cuando el Apolo 11 con los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins llevó al hombre a pisar la Luna. Otras 6 expediciones lograron llegar a la Luna, siendo la última en diciembre de 1972. Desde entonces la carrera espacial se ha centrado en la Estación Espacial Internacional, pero ya de forma conjunta colaborando los centros espaciales de USA, Rusia, Japón, Canadá y de la UE.

EL RETO DE PONER UNA PERSONA EN LA LUNA REQUIRIÓ UN DESARROLLO TECNOLÓGICO DE PRIMER ORDEN

Después de 50 años cabe preguntarse qué nos queda de aquel reto titánico dado que supuso un esfuerzo tecnológico de primera línea para desarrollar nuevos materiales, sistemas de comunicación, organización industrial, control de calidad, etc.,con el fin de superar y paliar todos los riesgos que suponía una misión de este calibre.Para todo el programa Apolo se aplicaron masivos recursos humanos y económicos, que se cifran en la dedicación de unas 400.000 personas y en un coste total en el entorno de lo que hoy serían unos 200.000 millones $.

Podemos citar como un avance clave el desarrollo de hardware informático, pues los ordenadores que llevaban debían ser fiables, lo más pequeños y ligeros, la palabra clave fue la miniaturización (recordemos que estamos hablando de la década de los 60). La tecnología desarrollada contribuyó posteriormente a que en la década de los 80 viéramos pasar año a año los procesadores 8086, 80286, 80386 y 80486, para ya en los 90 ver desfilar toda la saga de los “Pentium”.

En el campo del software, se desarrollaron programas de simulación,de control de calidad para evitar errores, y más importante, se crearon las bases del sistema de control de navegación digital lo que permitía que a partir de los sensores y la ruta programada el sistema activase de forma precisa las correcciones de la trayectoria. Esta fue el punto de partida de los actuales controles de vuelo en los aviones y de los sistemas de ayuda a la conducción de los automóviles actuales.

SI BIEN LOS DESARROLLOS EN HARDWARE Y SOFTWARE FUEROS DECISIVOS, NO HAY QUE OLVIDAR QUE SE TUVO QUE PENSAR EN PEQUEÑAS COSAS COMO UN TALADRO SIN CABLES

Como avances más curiosos, Black&Becker desarrolló un taladro portátil a baterías para tomar muestras de la superficie lunar. Así pues es fácil imaginar cual es el origen de los actuales pequeños electrodomésticos sin cables, desde taladros a aspiradores y a cepillos de dientes.  Muy importante también fue la preparación y conservación de la comida siguiendo criterios de higiene, conservación del valor nutricional y de bajo peso. Ello llevó al desarrollo de la comida liofilizada, la comida era envasada previamente y era preparada de forma que no contenga microorganismos en unas bolsas a las que solo se debía añadir agua (rehidratar), de esta forma se ahorra peso y sobre todo se prevenía la exposición a infecciones.

Los trajes espaciales han requerido el estudio de materiales para el aislamiento del exterior pero a la vez permitiendo una cierta movilidad,y el diseño de los equipos de soporte vital con oxígeno, control de la temperatura, y comunicaciones. También se desarrollaron mantas aislantes para proteger la cápsula de la radiación solar, hoy en día tienen un uso muy extendido sobre todo para situaciones de emergencia.

También se ha de citar el esfuerzo en la mejora de las comunicaciones y la transmisión de datos. Desde el centro de control de la NASA en Houston (Texas), se monitorizaban los parámetros de la cápsula espacial, las constantes vitales de los astronautas, se recibían imágenes on-line, y por supuesto se podía interactuar con los ordenadores de a bordo. El mantenimiento de esta comunicación constante, requirió que al menos 3 estaciones terrestres ubicadas en diversos puntos del planeta estuviesen de forma secuencial en contacto con la nave. Una de ella fue la de Robledo de Chavela en Madrid, que fue la que precisamente estaba conectada en el momento de que Neil Armstrong puso el pie en la Luna por primera vez.