¿Y si te pudieras imprimir tu propia ropa?

La impresión 3D revoluciona el sector de la moda

Fotos de pasarela de iris van herpen
Foto: Iris Van Herpen

La industria de la moda se suma a la revolución tecnológica y si el otro día hablábamos en Hombres 21 sobre tecnología en nuestra ropa, ahora hablamos de impresión 3D para la confección de prendas.

Aunque al principio estas confecciones eran más rústicas, incómodas y pesadas, con el tiempo se han ido perfeccionando las técnicas para encontrar entramados que se ajusten al cuerpo humano como la tela, permitiendo una mejor movilidad y soltura.

Pero, ¿tiene realmente futuro la impresión 3D en el sector? Muchos diseñadores piensan que la tecnología actual presenta ciertas limitaciones que hacen difícil competir con la producción actual. Sin embargo sí tiene algunas aplicaciones que ya han sido absorbidas rápidamente por el sector.

Impresora 3DAlgunos diseñadores han apostado por esta tecnología y han conseguido dar vida a creaciones increíbles. Y es que esta tecnología es una solución para que numerosos diseñadores puedan llevar a cabo creaciones que han imaginado sobre papel y que sería imposible llevar a cabo con los métodos tradicionales. Es el caso de Noa Raviv, una artista que ha destacado por sus diseños en tres dimensiones inspirados en las esculturas clásicas griegas o María Alejandra Mora-Sánchez, que ha desarrollado un vestido negro de corte recto y talla única que se adapta perfectamente a cualquier figura.

Algunas de las ventajas que presenta este método son: bajo coste de producción, trabajar de forma sostenible, poder modificar los patrones al momento y ofrecer trabajos a medida. todo esto sumado al reto creativo que supone es lo que ha motivado a muchos diseñadores a adentrarse en esta nueva forma de producir.

Por otro lado, existe la otra cara de la moneda. Como hemos dicho esta tecnología tiene muchas limitaciones. Los principales problemas de esta tecnología son:

  1. Es una tecnología cara si se intenta trabajar a gran escala.
  1. Es lenta, al menos de momento, se necesita 1 hora para imprimir 50 cm cuadrados y esto dependiendo de la complejidad del diseño.
  1. Los materiales con los que se puede trabajar son limitados. No existe de momento una gran variedad de polímeros con los que trabajar y tampoco se han diseñado acabados que imiten otros materiales y sus propiedades como la piel, el denim o el raso.

Este cúmulo de razones es el que hace difícil sacar esta tecnología de las prendas de alta costura con una producción limitada, exclusiva y personalizada. De momento y hasta que esta tecnología no avance un poco más, las pasarelas o las alfombras rojas son el escenario donde esta tecnología tiene una mayor proyección de futuro.

no es descabellado imaginar un futuro en el que enviemos un mapa biométrico para poder obtener un calzado que se adapte totalmente a nosotros.

En cambio una parte del sector de la moda que sí que ha acogido esta tecnología muy positivamente es el de la joyería. La impresión 3D ha aportado importantes mejoras en cuanto a reducción de costes, capacidad de producción en pequeños talleres y sustitución de moldes muy caros por otros hechos en 3D. Tanto la fabricación de piezas como de moldes 3D se usa a diario tanto en pequeños talleres como en grandes firmas de lujo.

Otra área de la industria donde esta tecnología tiene un potencial enorme es el calzado. Algunas marcas de calzado deportivo como Adidas o Feetz se han animado a realizar modelos íntegramente impresos en 3D  pero en todos los casos se ha tratado de pequeñas tiradas y ediciones limitadas. Sin embargo no es descabellado imaginar un futuro en el que enviemos un mapa biométrico para poder obtener un calzado que se adapte totalmente a nosotros.

De momento solo nos queda esperar que la tecnología siga evolucionando y que podamos recurrir cada vez a más materiales para poder empezar a lucir estos espectaculares diseños en la calle y más allá de las pasarelas o la alfombra roja.