Tasca La Farmacia: un rincón exclusivo con el bacalao como gran especialidad

tasca La Farmacia de Madrid, especialidad en bacalao

Sol Parada

La oferta gastronómica de una ciudad como Madrid es casi infinita. Hacerse un hueco en una plaza tan importante como es la capital española no es sencillo, de ahí que todo establecimiento que funcione de forma próspera durante periodos de tiempo prolongados merezca ser tenido muy en cuenta. Uno de esos casos especiales es la tasca La Farmacia, un concepto que evoca a una antigua farmacia —como su propio nombre indica— que triunfa desde hace 25 años en dos selectos puntos de Madrid gracias a su apuesta clara, cuidada y distinguida.

Tanto La Farmacia de Diego de León como la de Capitán Haya tienen como seña de identidad su “cocina de guardia”, abierta en horario ininterrumpido de 11 de la mañana hasta la medianoche, y como especialidad el bacalao, en torno al que gira toda la carta aunque, por supuesto, la oferta va más allá. Sus responsables se encargan de traer este sabroso pescado desde las Islas Feroe y, una vez en sus manos, llevan a cabo el proceso de desalado con mimo para tener garantías de que está en el punto adecuado de sal una vez cocinado. Este es por tanto, su “no secreto” mejor guardado, el trato minucioso de una materia prima que les ha diferenciado durante el último cuarto de siglo y les ha convertido en una referencia en cuanto a su consumo.

variantes diversas

tasca La Farmacia de Madrid, especialidad en bacalaoPero, tal y como comentábamos anteriormente, la carta no se queda exclusivamente ahí. Además del bacalao en diversas variantes (al pilpil, a la vizcaína, a la plancha con trigo sarraceno y cúrcuma, confitado con aceite a baja temperatura…), es posible disfrutar de desayunos, múltiples entrante a compartir, carnes, platos verdes, tapas variadas, sus famosas barritas energéticas —torreznos de Soria para los despistados— o el aperitivo de la casa que consiste en unas patatas caseras chips aliñadas, entre otras muchas propuestas.

Todas estas opciones se degustan bajo una decoración que llama la atención desde que bajas el primer escalón del local. La ambientación del establecimiento es claramente la de una farmacia de antaño, con botijos, azulejos y estatuas de estilo antiguo que acondicionan cada rincón. Las mesas, sillas y barra tampoco quedan exentas de detalles que, en conjunto, lucen armónicamente para alcanzar un ambiente relajado y distintivo.

La mutación de La Farmacia
a lo largo de los años

tasca La Farmacia de Madrid, especialidad en bacalaoEl paso del tiempo no ha traído demasiados cambios a La Farmacia como concepto, pues el bacalao sigue y seguirá siendo su esencia, pero sí se percibe esa mutación de los gustos de los consumidores fruto del paso de los años. Un ejemplo claro está en las diferentes guarniciones o acompañantes que ahora se ofertan junto a los platos principales, pero no es el único.

La creciente afluencia de público asiático o turco ha provocado una mayor oferta de productos que se adapten mejor a sus gustos, al igual que sucede con el público vegetariano. A su alcance tienen menús específicamente diseñados para ellos, algo impensable una década atrás dentro de un estilo de cocina muy ligado al asado. Los tiempos cambian y el que no se adapta está abocado al fracaso.

Otros aspectos en los que también se percibe esa aclimatación a la modernidad son la presencia en sistemas de reserva online, además del telefónico, los perfiles en redes sociales —aunque sin entrar en una guerra de precios y ofertas— o la posibilidad de pedir la comida para llevar, lo que ellos hacen llamar el “botiquín gastronómico”, otro claro guiño farmacéutico, de momento solo disponible para recogida.

Una clientela variada
y que valora el producto

tasca La Farmacia de Madrid, especialidad en bacalaoEl hecho de que las tascas La Farmacia estén ubicadas en barrios tan exclusivos de Madrid no es casualidad. De facto, estas localizaciones son estratégicas y de plantearse una hipotética expansión los tiros irían por la misma senda. Entre medias, la clientela que frecuenta ambos locales puede definirse como muy variada en edad, nacionalidad y gustos, ya que los momentos de consumo tan diferentes dan pie a todo tipo de asistentes. De jueves a sábado el público joven acapara más protagonismo en las horas nocturnas, con un mayor consumo de copas y cerveza acompañada de tapas. Durante la semana, la franja after work reúne a un público más adulto que busca un ambiente relajado con el que disfrutar de unas cañas tras el largo día de trabajo.

Como añadido, La Farmacia también tiene en los eventos un importante peso del negocio, ofreciendo la posibilidad de privatizar zonas del local si así se demanda y de menús especiales para la ocasión. Con ello, se pone en bandeja aún más esa sensación de exclusividad buscada con un concepto digno de sus ya más de 25 años de servicio que afronta con solidez las exigentes demandas de los nuevos tiempos.