“Seguir los pasos de mis padres genera presión, pero no con connotación negativa”

Gemma Puig

El 9 de septiembre de 1978, en pleno corazón del barrio de Gracia de Barcelona, nacía  La Taverna de El Glop. Un primer paso que llevó más tarde a la apertura de dos restaurantes más: El Glop de la Rambla y La Taverna del Teatre. Del secreto de éxito del Grupo y de los retos a superar por las nuevas generaciones de una empresa familiar, nos habla Alba Ricart, responsable de Recursos Humanos del Grupo.

-¿Qué motivos le llevaron a entrar en la empresa familiar y cuáles son sus funciones hasta ahora?

Siempre he sentido una atracción natural hacia la restauración. He crecido en El Glop y he aprendido y absorbido sin darme apenas cuenta. Cuando estoy allí me siento vibrar por dentro y eso fue lo que me hizo darme cuenta de que este era mi lugar. Ahora mismo estoy básicamente de mano derecha de mis padres, Joan Ricart y Silvia Chapan. Los acompaño en el día a día de la empresa, tanto en reuniones, como en sala, en lo que se necesite a diario con el objetivo de aprender en todas las áreas. También lavamos platos cuando se necesita, no se nos caen los anillos a ninguno, es nuestra casa.

-Partiendo de esta experiencia, ¿cuáles considera que son los principales retos que deben superar las nuevas generaciones de una empresa familiar?

El principal reto para todos, aunque pueda parecer obvio es simplemente lograr la continuación de la empresa, algo que por sí sólo ya no es fácil y, si se puede, por supuesto, hacerla crecer. Con mucha humildad, ya que los cambios cuestan mucho siempre y me imagino que más aún en entornos familiares, el reto es intentar profesionalizar el funcionamiento de la gestión e ir adaptándonos a los nuevos tiempos sin que eso implique que se pierda la esencia con la que la empresa fue creada.

-¿Cuánto tiempo hace que forma parte del equipo de El Glop?

En cuanto terminé mis estudios, soy psicóloga de profesión, ya me incorporé a la empresa directamente, lo tenía claro. Antes de eso había estado algún verano o temporada suelta haciendo de camarera o ayudando en oficinas y ya lo disfrutaba mucho. Luego tuve el deseo de hacer un parón para dedicarme exclusivamente a ser madre, tiempo en el cual he tenido a mis dos hijos, Adam y Natan, junto a mi marido Martín. Y, este año pasado que los dos ya iban a estar escolarizados, fue cuando me decidí a reincorporarme. Mis padres me estaban esperando con los brazos abiertos.

-¿Seguir los pasos de su padre Joan Ricart y de su madre Silvia Chapan genera responsabilidad o presión?

Ambas, pero no es una presión con connotación negativa. En este momento de mi vida, después de ser madre y con mayor madurez, estoy disfrutando como nunca de ver a mis padres trabajar. Lo hago con admiración, a veces incluso conmovida y eso en algún momento me ha hecho pensar: “No sé si yo podré…” Pero luego me recuerdo a mi misma que llevo su legado interno conmigo además de todas las cosas que aprendo día a día al estar a su lado y eso me da la fuerza que necesito.

“TODOS SABEMOS QUE ALTERNAR LA VIDA PROFESIONAL Y LA FAMILIAR NO ES FÁCIL PARA NADIE”

-Usted es madre de familia, ¿cree que las nuevas generaciones tienen fácil alternar la vida profesional y la familiar?

Creo que todos sabemos que no es fácil para nadie… Yo de entrada ya tuve la excepcional suerte de poder elegir hacer este parón para dedicarme en exclusiva a mi maternidad, porque sabía que mis padres me guardarían mi puesto. Lo que me sucedió los primeros meses al reincorporarme, fue que me encontré a mi misma volviendo a casa por la tarde con mis hijos que aún son muy pequeños, sin poder despegarme del teléfono. Tuve que tomar la decisión de apartarlo y renunciar a esas “horas extras”. A todos los padres nos faltan las horas. Por ahora he decidido, junto con mis padres, simplemente ir más despacio.

-Hablando de El Glop, el año anterior se celebró el 40 aniversario. ¿Cuáles son los principales objetivos que tienen de cara al futuro?

Seguir ofreciendo la tradicional cocina catalana a la ciudad de Barcelona, seguir haciendo disfrutar con los productos de proximidad, seguir cuidando a nuestra clientela que durante tantos años nos ha acompañado y que son tan apreciados para nosotros.

-Por último, ¿cómo definirías la cocina del Glop hoy y en un futuro próximo?

El Glop es cocina catalana en esencia, con un toque de la cocina de mercado mediterránea. En esta época, por ejemplo, estamos disfrutando de productos de proximidad como alcachofas del Prat o “calçots” de Valls, nada más sano, más rico y más natural. Eso es lo que buscamos ofrecer. Y la forma en la que estamos enfocándonos al mirar al futuro es en ese sentido, y buscando volver aún más a nuestras raíces, a los orígenes de El Glop, recuperando algunos platos que hacían mis padres en esos primeros tiempos y que hicieron llegar al Glop a donde hoy está.