“No me quejo de la vida del freerider, pero en ocasiones apetece estar en casa”

Aymar Navarro triunfa en el esquí freeride

Entrevista a Aymar Navarro, primer español en el Freeride World Tour

Jordi Vilagut

La nieve a sus pies, haciendo frente a pendientes vertiginosas y protagonizando descensos cuya espectacularidad despierta la expectación, la admiración e, incluso, el escalofrío de quienes no son aficionados a los deportes de nieve. Pese a estar envuelto en la atmósfera del freeride, basta una conversación de veinte minutos con él para comprobar que estamos ante un joven con un alto sentido de la responsabilidad, con una madurez por encima de la demostrada por la mayoría de los deportistas y, pese a sus logros, una persona modesta.

Aymar Navarro, que este 2019 alcanza los 30 años, se ha convertido en toda una revolución en el entorno del esquí freeride. Para él «llegar al Freeride World Tour ha sido toda una sorpresa. Hace un par de años no lo habría imaginado». Pero lo cierto es que este atleta nacido en el Valle de Aran se codea ahora con los favoritos del circuito mundial de la especialidad. En Ordino (Andorra), a la espera de disputar la prueba, le abordamos para que nos describa las claves de su brillante trayectoria.

pequeñas metas, pequeños objetivos

¿Quién despertó en usted la pasión por la nieve?

Empecé a esquiar con mis padres, quienes me introdujeron en el esquí. A partir de aquí, todo ha ido saliendo poco a poco, de manera espontánea. Otra gente que he ido conociendo me ayudó a progresar, empecé a competir en esquí alpino y, poco a poco, sin plantearme una gran meta, sino intentando cubrir pequeñas metas, pequeños objetivos.

¿Es ésa la clave del éxito, la de ir fijándose pequeñas metas?

Tanto a nivel de competición como de proyectos he sido de no tener prisa ni plantearme altas cotas. Este año he conseguido llegar a lo que para mí constituye un “boom”, participar en el Freeride World Tour; algo que hace dos años ni me podía imaginar. Yo contaba con una buena base como era la de competir en esquí alpino, lo cual ha ayudado. Pero esquiar bien no es suficiente para competir en el freeride.

“este deporte reclama mucho sacrificios”

¿Qué les recomendaría, pues, a las jóvenes generaciones a quienes les gustaría seguir sus pasos?

Que se conciencien que este deporte reclama mucho sacrificios, muchas horas de dedicación. Que no tengan prisa. Esto requiere un proceso, y aquellos que hasta los catorce o quince años destaquen deben saber que eso no les garantiza nada en el futuro, porque aunque tengas cualidades si deseas llegar lejos deberás cuidar los hábitos.

¿Cuáles son los de Aymar Navarro?

Depende de la temporada, pero en invierno dedico entre cuatro y cinco horas a la pista, más un par de horas de estiramientos y abdominales. Durante la pretemporada, invierto entre hora y media o dos horas a actividades anaeróbicas, como el ciclismo o el running.

“Procuro comer sano”

¿Y en cuanto a la dieta?

No sigo ninguna dieta, aunque procuro comer sano. Intento descartar los sandwiches, pero si en un momento determinado me tengo que comer una hamburguesa no le hago ascos. La bollería industrial sí que la rechazo.

¿Alcohol, cervezas…?

Evito las fiestas y prefiero buscar ambientes sanos, pero si en alguna ocasión me apetece una cerveza, me la permito. Las fiestas hay que limitarlas porque, entre la fiesta y la recuperación, puedes perder dos o tres días.

¿Qué otras aficiones tiene Aymar Navarro?

Me gusta la escalada, así como la bici, el enduro. Y, sobre todo, perderme por la montaña, con música o sin ella. La playa solo me gusta para bucear, o para disfrutarla con mi mujer en vacaciones y desconectar, antes de marchar a Sudamérica para iniciar la temporada.

“En mi pareja encuentro una gran ayuda
y apoyo en mi carrera”

¿Es posible compatibilizar su carrera deportiva con la paternidad?

Es difícil. Llevamos diez años de convivencia con mi pareja, pero mis continuos viajes constituyen un obstáculo. En ella encuentro una gran ayuda y apoyo en mi carrera, lo cual no resulta fácil. Es una situación tan compleja que, en ocasiones, llega un “puente” y, mientras que a ella le apetecería hacer alguna salida, a mí me apetecería quedarme en casa, pues cuando estás frecuentemente viajando… No me quejo de mi vida del freerider, porque como muchos me dicen soy un privilegiado; pero en ocasiones el cuerpo me pide disfrutar del relax.