María Vasco: “No se consigue nada sin creer en una misma”

Referente del deporte español y de la marcha en particular, María Vasco sigue destilando la misma energía que tenía en el asfalto. Tras su retirada de la competición, ahora dedica su día a día al coaching y a ser entrenadora de un grupo de niñas de entre 9 y 14 años.

Tu trayectoria ha estado llena de éxitos, pero empezando por el principio ¿por qué te decantaste por la marcha como disciplina atlética?

Fue un auténtico flechazo cuando tenía 10 años. Estaba viendo dibujos animados en la tele y al cambiar de canal salió un campeonato de Europa de atletismo. Justamente estaban dado una competición de marcha y la chica que ganó era mi vecina. A partir de aquí, les dije a mis padres que quería ser como ella y empecé a practicar marcha. Me enamoré de este deporte.

Y a partir de aquí vinieron muchas medallas. ¿Con qué momento te quedas de tu carrera?

La imagen con la que me quedo es la de haber podido trabajar en lo que me apasiona, hacer historia en el deporte que me lo ha dado todo y también la del esfuerzo que ha implicado conseguir tantas medallas. Por todo ello, estoy muy satisfecha y orgullosa de haberme entregado al 100% a esta disciplina y no siento que me haya perdido nada a pesar de haber empezado muy joven.

¿Entiendo que se debe saber combinar muy bien deporte con la vida privada?

Cuando empiezas con diez años y a los doce ya te vas de concentración con la selección española lo debes saber combinar bien. Pero como decía no siento haberme perdido nada porque el deporte tiene fecha de caducidad y, por desgracia, llega pronto a pesar que yo me pude retirar a los 38 años.

Y durante tu etapa como profesional del deporte, ¿cómo preparaste tu vida tras la retirada?

Siempre pensaba que no me podía retirar por una lesión sino por decisión personal. En mi caso, me retiré cuando lo que me gustaba ya no me hacía sonreír. Fue tras los juegos olímpicos de Londres de 2012, mi madre había fallecido y me costaba mucho entrenar. Este fue el momento de pensar que ya no quería seguir compitiendo.

¿Cómo viviste este punto y final?

Ya durante el año previo hacía muchas cosas en el CAR de Sant Cugat y siempre tenemos gente a nuestro alrededor que nos prepara para cuando llegue este momento, pero realmente hasta que no llega la hora no ves cómo vas a salir de esta situación. En mi caso, tras la retirada los primeros meses fueron realmente duros. Primero opté por dedicarme a la moda y la belleza porque es lo que había estudiado, pero me costaba mucho abrirme camino, así que finalmente me di cuenta que no podía renegar de lo que sabía realmente: el deporte.

Y así es como te conviertes en coach.

Me gustaba mucho la motivación y decidí tirar por lo que sabía hacer y en lo que creo tengo mucho que aportar.

¿Has encontrado a faltar empezando tan joven este apoyo emocional que ofreces tú ahora siendo coach?

No es fácil porque ya estamos hablando de hace años y antiguamente los entrenadores eran mucho más duros. Me hice dura y maduré a base de entrenar con gente mayor. Y es que vengo de una familia humilde y consideraba que no podía perder el tiempo, si bien ha habido momentos en los que he necesitado a alguien que me entendiera mejor, sobre todo cuando las cosas se ponían cuesta arriba.

Partiendo de tu experiencia como deportista profesional y ahora como entrenadora, ¿ha cambiado mucho el perfil de atleta?

Ha cambiado todo sin ningún tipo de duda. Ahora estamos delante de una generación muy diferente porque lo tenemos prácticamente todo y cuesta sacar a la gente. Por ejemplo, al margen de ser coach y entrenadora personal también entreno a 14 niñas de entre 9 y 14 años. Partiendo de mi experiencia y de saber qué funciona y qué no, miro de ofrecerles los consejos y apoyo que a mí me funcionó.

¿Qué tipo de apoyo?

Pasé la adolescencia como atleta y he tenido entrenadores que no han tenido tanta empatía conmigo, así que esto lo tengo muy en cuenta a la hora de tratar con las atletas. Por ejemplo, cuando empiezan con la menstruación y no saben cómo decirte que se encuentran mal soy la primera que lo normalizo, si bien hoy en día este tema continúa siendo un tabú. Les explico que no pasa nada por tener la regla y que son días en los que no lo podemos dar todo.

Háblanos de la figura del coach a la hora de superar retos. ¿Cuál es tu filosofía de trabajo con los grupos humanos de empresas e instituciones?

Al final lo que intentas trasmitirles que en todas las condiciones y campos todos necesitamos tener un sacrifico, constancia y motivación. Pero sobre todo que una no consigue nada si realmente no cree en una misma.

¿Tienes otros proyectos profesionales de los que nos quieras hablar?

No me apetece hacer de entrenadora de alto nivel, sino que lo que realmente me gusta es motivar a las personas que nunca se han atrevido a dar el paso pero que quieren cuidarse y llevar una vida saludable. Mi objetivo es que tengan una autoestima alta y me encantaría continuar dando conferencias y hacer de coach porque es algo que me encanta. Me tira todo lo que tenga que ver con el deporte y en lo que yo pueda aportar este plus.