Los coches híbridos suaves, la última generación automovilística

Manuel Molins

Los coches híbridos son una realidad desde hace años. Un tipo de vehículos ya consolidados y aceptados en nuestra sociedad a diferencia de los vehículos eléctricos. Y es que en este último caso su presencia es aún incipiente a nivel comercial, necesitando un mayor desarrollo a nivel de coste y en la infraestructura de recarga.

El arquetipo de coche híbrido es el Prius. Irrumpió hace dos décadas en California, un estado norteamericano con exigentes requisitos medioambientales. A partir de aquí, Toyota lo ha ido evolucionando tanto en estética como en el refinamiento de su combinación de propulsor térmico con una unidad eléctrica alimentada por una batería que se carga tanto en las frenadas como con el propio funcionamiento del motor térmico.

Otras firmas como Lexus y Honda tienen también modelos de este tipo desde hace tiempo y, de hecho, casi todas las marcas ya tienen en su gama modelos con esta tecnología.

Este concepto inicial de híbrido convencional, con motores eléctricos en el entorno de los 40-80 CV y baterías con una capacidad de 1 a 1,5 kWh, ha tenido una fuerte implantación en el entorno urbano, pues su consumo homologado de combustible se sitúa entre 3 y 4 l/100km.

Solo cabe observar la flota de taxis de una ciudad, con un buen porcentaje de vehículos híbridos y particularmente Prius. No obstante, los conductores hemos percibido que este concepto tiene su máxima utilidad precisamente en entornos urbanos. Por el contrario, la sensación es que no son tan efectivos en autopistas o carreteras abiertas, pues el aprovechamiento de la frenada para cargar las baterías es mínimo en esas condiciones de circulación.

LOS VEHÍCULOS HÍBRIDOS CONVENCIONALES TIENEN SU PUNTO FUERTE EN ENTORNOS URBANOS

Conscientes de estas limitaciones las marcas ha seguido evolucionando la combinación de motor térmico y eléctrico con unas baterías mayores recargables externamente. Con una capacidad del orden de 10 kWh, estas baterías se cargan principalmente mediante la conexión a la red eléctrica y también en frenadas, de forma que amplía su autonomía eléctrica de unos pocos km a unos 30-50 km.

Con esta primera evolución los vehículos pasan a denominarse híbridos enchufables. Un avance que permite consumos medios homologados inferiores a 2,0 l/100 km, si bien su coste aumenta. Esta alternativa es muy interesante en entornos urbanos y también metropolitanos; no obstante, en largos viajes por autopista no aporta ventajas en cuanto a consumo pues se funcionaría básicamente con el motor eléctrico. Marcas como Volkswagen, Audi, BMW, Mitsubishi o Mercedes tiene modelos de este tipo.

LOS HÍBRIDOS SUAVES, LA ÚLTIMA EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO

La evolución que está ahora en marcha son los híbridos suaves. Actualmente están apareciendo en el mercado modelos híbridos con motor eléctrico y batería de pequeño tamaño que no sustituyen al motor térmico sino que lo asisten en los arranques y como apoyo en las aceleraciones.

Cabe destacar que estos coches funcionan con un voltaje de 48V, lo que reduce aún más el tamaño y peso de los elementos eléctricos. Concretamente, marcas como Hyundai y Kia disponen de este tipo de propulsores que permiten disminuciones del consumo del orden del 15%, y lo que les hace atractivos, con un pequeño coste adicional respecto a un vehículo convencional. También se utiliza esta combinación de motor térmico y una pequeña unidad eléctrica, para la circulación a velocidad constante con baja carga, lo que constituye el denominado llaneo.

Mientras evoluciona el coche 100% eléctrico, y sobre todo, se optimiza su precio y se desarrolla toda la infraestructura de recarga (punto de recarga públicos, en parkings, gestión de la demanda de electricidad, etc.), los coches híbridos presentan varias alternativas dependiendo de nuestra rutina de uso del vehículo.