Las tierras raras, metales estratégicos para el vehículo eléctrico

Manuel Molins

Tierras raras es la denominación de 17 elementos químicos, metales de transición, que en general no son muy abundantes y se presentan en la naturaleza normalmente en forma de óxidos, estando presentes habitualmente en los mismos depósitos minerales. “Tierra” es la antigua denominación de los óxidos y, por otra parte, es muy poco común encontrar estos elementos en estado puro. El calificativo de “Raras” viene de que, si bien en general no se trata de elementos escasos, se encuentran dispersos sin que estén presentes en altas concentraciones en una mina. Algunos de estos elementos, como el Cerio, el Itrio o el Neodimio se encuentran de forma significativa en la naturaleza.

Al encontrarse estos elementos en bajas concentraciones en una matriz mineral común, su separación y su purificación se realiza con largos procesos múltiples que utilizan ácidos concentrados. En definitiva se trata de procesos industriales complejos y potencialmente contaminantes debido no solo a los residuos mineros sino también a los reactivos que se deben utilizar, lo que comporta elevados costes económicos y medioambientales, si no se gestiona adecuadamente su proceso de producción.

LAS TIERRAS RARAS SON UNA SERIE DE METALES QUE SE PRESENTAN DE FORMA DISPERSA EN LA NATURALEZA Y QUE TIENEN GRAN IMPORTANCIA EN EL FUTURO DE LA TECNOLOGIA ELÉCTRICA Y ELECTRÓNICA

Las tierras raras son elementos muy útiles y muy utilizados principalmente en la fabricación de catalizadores, imanes, y electrónica. Además se usan en la fabricación de motores eléctricos, molinos de viento, discos duros, electrónica portable, y de baterías y células de combustible. Es decir tienen y tendrán una importancia capital en el desarrollo tecnológico futuro ligado con la electricidad y electrónica.

Si bien se identificaron los primeros yacimientos en los Países Escandinavos, el incremento de la demanda, fruto del desarrollismo tecnológico, hizo necesaria la búsqueda de nuevos yacimientos más productivos. En una segunda etapa fue Estados Unidos quien desarrollo su producción, pero actualmente es China el país que capitaliza su producción. Un 85% de la producción mundial de tierras raras se hace en territorio chino. Ello hace que domine el desarrollo de un sector estratégico como lo es el de la energía eólica, y el de los motores y baterías eléctricos. Ello implica, entre otras cosas, que el desarrollo del vehículo eléctrico, con necesidad de imanes permanentes para los motores y por supuesto de baterías ligeras de alta capacidad, dependa entre otras cosas de disponer de estos metales.

En España se ha identificado un yacimiento de tierras raras en Ciudad Real, en la comarca de Campo de Montiel, pero la comunidad autónoma no ha autorizado su explotación por el rechazo al estudio de impacto ambiental, apoyado por los grupos conservacionistas.

CHINA ES EL PRODUCTOR DEL 85% DE TIERRAS RARAS, POR LO QUE MARCARÁ EL DESARROLLO DE LOS COCHES ELÉCTRICOS EN FUNCIÓN DE SU ESTRATEGIA DE SUMINISTRO Y DE PRECIOS

En definitiva, China dispone de la llave del desarrollo de tecnologías como la energía renovable eólica, el vehículo eléctrico, aparatos de electro-medicina, etc. La crisis de relaciones económicas entre USA y China pone en la mano de este último un arma que puede influir de forma decisiva en la evolución de estas tecnologías. A pesar que China firmó en su día ante la OMC (Organización Mundial de Comercio) su compromiso de no obstaculizar el comercio de estos minerales, la escalada de esta guerra comercial puede dinamitar estos compromisos.

Concretamente en relación con el mundo del automóvil, queda claro que China dispone de las materias primas prácticamente en exclusiva, de la tecnología y de los medios de producción para el desarrollo de motores eléctricos de imán permanente y de baterías. Por tanto, la implantación de este tipo de vehículos dependerá de forma determinante de la estrategia de suministro y de precios sobre las tierras raras que marque el Gigante Chino, todo y la voluntad desarrollista de las administraciones, y los fabricantes europeos y americanos.

Tenemos la experiencia de las placas fotovoltaicas, su precio bajó en un 85% en una década, de 2008 a 2018. La pregunta es si el precio de producción en 2008 era concordante con el precio de comercialización, y si este precio de venta se redujo fruto de una evolución tecnológica o bien porque el mercado no soportaba este precio, lo que nos llevaría a pensar que el precio de fabricación en 2008 era mucho más bajo. ¿Qué pasará con los motores y baterías de coche y por tanto con el precio final de vehículo eléctrico en un futuro?