IMPRESIÓN 3D AL SERVICIO DE LA MEDICINA

Manuel Molins

Ya hace tiempo que se adivinaba la futura revolución que supone la impresión 3D, es un tema que hemos ido tratando al intuir que había de eclosionar. La actual crisis del COVID-19 está poniendo de manifiesto su potencial tecnológico ante las emergencias.

Se ha puesto de manifiesto cuando diversos colectivos universitarios, centros de investigación y también centros de I+D+I de grandes empresas están trabajando sin tregua ante la previsión que no habrá suficiente material sanitario para poder atender adecuadamente los enfermos de este maligno coronavirus.

Uno de los elementos clave del tratamiento de los enfermos más graves son los respiradores. El número de respiradores disponibles no es en absoluto suficiente para la previsión de crecimiento de los casos graves. En una primera fase se buscaron respiradores en los servicios hospitalarios que van a reducir sensiblemente su actividad. No siendo suficiente, se planteó poder recuperar respiradores antiguos que pasaron a ser obsoletos por la falta de compatibilidad de sus conexiones; un grupo de ingenieros desarrollaron y ya han producido con impresión 3D interconectores que permiten su uso en las instalaciones actuales.

LA NECESIDAD DE GRAN CANTIDAD DE UN DISPOSITIVO EN UNA SITUACIÓN DE CRISIS ESTRESA LOS STOCKS Y LOS PROVEEDORES

No solo eso, sino que en esa línea, varios equipos ya han desarrollado un respirador básico diseñado para ser fabricado con impresoras 3D. En el momento de escribir este artículo al menos un prototipo está siendo sometido a la homologación por parte de Sanidad, seguro que cuando se lea ya estará en producción o bien servicio.

A raíz de esta noticia, se ha continuado sabiendo otras iniciativas como la de fabricar (o mejor dicho imprimir) pantallas faciales para los equipos sanitarios. Seguro que hay otros muchos grupos trabajando en otros elementos, a todos ellos hay que agradecer que vuelquen su saber, tiempo y medios ante esta emergencia.

Mirando hacia el futuro, una de las cosas que nos va a enseñar esta crisis es la de analizar qué elementos son imprescindibles en una situación grave en esta nueva era tecnológica. El dilema es tener un stock de seguridad de múltiples elementos o bien disponer de diseños simples y básicos validados a punto para ser fabricados en impresoras 3D.

LA IMPRESIÓN 3D PUEDE CONTRIBUIR DE FORMA DEFINITIVA PARA PODER FABRICAR DE FORMA MUY RÁPIDA ESTOS ELEMENTOS

El Gobierno ha anunciado la dotación de fondos para un depósito estratégico sanitario. Ante lo sucedido, cabe reflexionar si lo que se necesita es un macrostock de diferentes dispositivos, o bien si lo que se requiere es tener un catálogo de diseños de dispositivos que se puedan imprimir en 3D, perfeccionados por los expertos, validados y preparados para su fabricación. En caso de necesidad se puede enviar el diseño por medios telemáticos a cualquier parte donde haya un equipo de impresión. El stock ha de ser solo de materias primas (hilo de plástico, polvo metálico, etc) y también se requiere de impresoras 3D junto con una buena red de empresas colaboradoras que dispongan también de impresoras 3D por si se debe hacer producción masiva y urgente. La gran ventaja es que con un único stock de materias primeras podemos fabricar aquello que en ese momento se requiera, cerca de los lugares de uso, en cantidades ingentes y de forma rápida.

Uno de los efectos de esta crisis será el desarrollo industrial de la impresión 3D, seguro que habrá muchos más aspectos que cambiarán.