Guerra al plástico

De seguir así para 2050 habrá en nuestros mares más plástico que peces

plásticos en el lineal del supermercado

Javier Vega

Durante los últimos 20 años se ha producido en el mundo tanto plástico como la suma del plástico producido durante el resto de la historia de la humanidad. Se prevé además que esta industria seguirá creciendo un 4% anual hasta 2025.

De esta producción masiva de plásticos un 40% corresponde a plásticos de un solo uso y un tercio del total, alrededor de unos 100 millones de toneladas se vierte o filtra en la naturaleza. Según las tendencias actuales, nuestros mares y océanos acogerán una tonelada de plástico por cada 3 toneladas de peces para 2025 y para 2050 habrá en nuestros océanos más plástico que peces, según un estudio de The New Plastics Economy, publicado por la Fundación Ellen MacArthur.

La contaminación por plástico se ha convertido en uno de los problemas medioambientales más apremiantes. En parte a causa de su producción descontrolada, que ha superado la capacidad de muchos países para hacerse cargo adecuadamente de ellos. Por otra parte se ha convertido en un problema para la naturaleza afectando a muchas especies e incluso a los seres humanos. Los últimos estudios apuntan a que los humanos ingerimos hasta 5 gramos de partículas microscópicas de plástico cada semana, el equivalente al peso de una tarjeta de crédito. La fuente principal de estos microplásticos es el agua que bebemos, ya que se han descubierto microfibras de plásticos en sistemas municipales de agua potable o incluso se encuentran en el aire que respiramos.

Presión Gubernamental

Los gobiernos de diferentes países han comenzado ya a movilizarse ante esta dramática situación medioambiental. La Unión Europea (UE)  hará ilegales a partir de 2021 en toda Europa los artículos de plástico de un solo uso, tales como pajitas, bastoncillos de algodón o platos, vasos y cubiertos de plástico. 

Con estas medidas la Unión Europea planea reducir en un 70% de los desechos plásticos que acaban en el mar. Otros países como Canadá también se han marcado metas similares a corto plazo.

Las empresas se comprometen

La presión de las nuevas normativas ponen en jaque a grandes y pequeñas empresas que tienen que adaptarse a la nuevo situación a un ritmo acelerado. Los equipos de I+D de las empresas desarrollan nuevas alternativas a los productos plásticos. Por otro lado se testan nuevas técnicas de consumo, como botes rellenables, con los consumidores para evaluar el nivel de aceptación de las mismas.

El gran consumo es la industria con mayor presión, tanto regulatoria como por parte del consumidor. Esto ha desembocado en que sean ya muchas las empresas que han adquirido un compromiso global en colaboración con la ONU. El objetivo es que para 2025 el 100% de los plásticos que producen sean reutilizables, reciclables o biodegradables.

lineal de fruta lleno de plásticoEmpresas como Eroski, Nestlé, Coca-Cola o Decathlon están tomando medidas drásticas en su forma de producir y planean haber reducido su huella plástica en más de un 40% para 2025. Otras como Ikea o Estrella Damm se han involucrado en la causa, no solo en sus sistemas  de producción, si no haciendo campañas de concienciación. Ikea ha sacado al mercado una colección de manteles, fundas de cojín y bolsas elaborados con plásticos recogidos de las costas españolas. Estrella por su parte ha cambiado este año la línea editorial de su famoso spot del verano para llamar la atención sobre la contaminación en el mar mediterráneo. Según WWF se vierten entre 70.000 y 130.000 toneladas de residuos plásticos cada año en el Mediterráneo.

El gigante P&G (Procter & Gamble) dueño de marcas como Oral-B, Gillette, Olay, etc. Ha empezado a introducir en el mercado los envases rellenables, en un sector especialmente delicado como es el de las cremas y el cuidado personal. La marca es consciente de que “Reciclar no es suficiente, lo principal es reducir”, tal y como apunta Alba García, responsable de Greenpeace España.

Nuestro granito de arena

Es un hecho que este cambio de paradigma requiere de la colaboración de todos. Tanto cambios en las empresas como en los consumidores y que es necesario concienciarnos de la gravedad de la situación y plantearnos ciertos hábitos de consumo.

La semana pasada, la plataforma Zero Waste España, lanzó un reto a los españoles llamando a realizar durante una semana un boicot al plástico. El resultado para aquellos que lo intentaron fue un duro golpe de realidad de lo realmente complicado que es llenar tu cesta de la compra sin nada que esté envasado o envuelto en plásticos que no tendrán una segunda vida.

Establecimiento a granelLos consejos que se dan desde las diferentes organizaciones y que queremos destacar en Hombres 21 para aquellos interesados en unirse a esta guerra contra el plástico son:

  1. Usar bolsas de tela en lugar de plástico. Son más resistentes y duraderas y están a la orden del día desde que hace algunos años los supermercados comenzarán a cobrar por las bolsas.
  2. Cada vez es más fácil encontrar tiendas a granel donde podemos comprar, pastas, legumbres y un largo etc sin que estén envueltos en plástico.
  3. Llevar un tupperware o una tartera a la carnicería o pescadería es otra forma sencilla de evitar este material.
  4. Cambia tus cepillos de dientes de plástico por uno de bambú y otro material. Cada día es mayor la oferta de cepillos de dientes en el mercado, no te costará encontrar un sustituto.
  5. Para el caso del jabón podemos optar por pasarnos a la pastilla en lugar del líquido o también comprarlo a granel rellenando los botes que ya tenemos.
  6. En el caso de la higiene íntima femenina, las organizaciones recomiendan el uso de la copa menstrual. Ayudarás al medio ambiente, pero también a tu bolsillo.
  7. Las pajitas metálicas son una buena opción si vas a dar una fiesta y no quieres generar residuos de un solo uso. Además las puedes lavar y tenerlas listas para tu próximo evento.
  8. Y por último un básico, pasa de las botellas de plástico y lleva siempre contigo una metálica o de vidrio, además de ayudar al medio ambiente el agua tiene mejor sabor ya que el plástico desprende ciertas toxinas en el agua.

En definitiva una enorme rueda creada durante el desarrollo de nuestras sociedades, impulsada por un frenético crecimiento y ritmo de vida, que ha crecido imparable y que ahora implica un esfuerzo colectivo para evitar que la situación siga descontrolandose.