El distintivo ambiental de los vehículos: ¿solución o parche?

Manuel Molins

El Plan Nacional de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera 2013-2016 (Plan AIRE) establece un marco de referencia para la mejora de la calidad del aire. En él se contempla que tanto las emisiones de partículas como las de óxidos de nitrógeno tienen como fuente principal el tráfico rodado, cosa que tiene una gran importancia en las aglomeraciones urbanas debido a la concentración de tráfico de vehículos. En episodios de poca circulación de aire -característicos en situaciones anticiclónicas- estos compuestos se van acumulando provocando episodios de alta contaminación atmosférica.

El Plan AIRE propone una serie de medidas genéricas sobre las que poco hay que reprochar,pues también tienen presentes las emisiones de óxidos de azufre y de compuestos orgánicos inquemados. La Dirección General de Tráfico al implementar de forma práctica estas medidas, crea 5 categorías de vehículos, y a cada una de las 4 menos contaminantes se les asigna un distintivo ambiental con siglas y color diferente.

EL PLAN AIRE ENUNCIA LA PROBLEMÁTICA DE EMISIONES DE LOS VEHÍCULOS Y PLANTEA MEDIDAS GENÉRICAS

A saber y de forma simplificada, pensando en turismos y comerciales ligeros:

  • 0 EMISIONES (azul): aplicable a vehículos eléctricos, vehículos eléctricos híbridos enchufables con una autonomía superior a 40 km, y vehículos de pila de combustible.
  • ECO (verde y azul): para vehículos híbridos no enchufables o enchufables con autonomía inferior a 40 km, y vehículos propulsados con gas natural o con gas licuado del petrolero. En todo caso cumplirán con el resto de criterios de la etiqueta C.
  • C (verde): corresponde a vehículos de gasolina que cumplan la norma Euro 4, 5, o 6, y los diésel que cumplan con Euro 6.
  • B (amarillo): se aplicará a vehículos de gasolina que cumplan con la norma Euro 3, 4, o 5, y diésel que cumplan con Euro 4 o 5.
  • Sin etiqueta: aquellos vehículos que en cuanto a emisiones no cumplan al menos con las categorías descritas en el distintivo B.

Una vez se compara el enunciado del Plan AIRE basado en las emisiones de contaminantes reales, con la descripción de los Distintivos Ambientales, que se basan en el tipo de motorización que utiliza el vehículo, se observa que hay disfunciones entre los niveles de emisión y la tipología de los vehículos que se liga con la tecnología de motorización utilizada.

Así pues, podemos ver vehículos grandes (p.e. SUV’s con motores de altas prestaciones) que por el mero hecho de tener una hibridación pueden lucir el distintivo ECO, mientras que un modesto Seat Ibiza 1.4 TDI de 80 CV tiene un distintivo B. El primero puede circular prácticamente sin restricciones por zonas de tráfico limitado por contaminación, como Madrid Central, mientras que el segundo en cuanto se declare un episodio de contaminación ya tendría severas restricciones de circulación, llegando incluso en Madrid a tener prohibida su circulación en todo el municipio en la fase 5 de contaminación.

LOS DISTINTIVOS AMBIENTALES SE CENTRAN EN LA MOTORIZACIÓN DE LOS VEHÍCULOS NO EN SUS EMISIONES REALES

El colofón de esta incoherente clasificación seria el nuevo y flamante Ferrari híbrido, el SF90 Stradale. Con un motor V8 de 4.0 litros de 780 CV y tres eléctricos con un total de 162 kW acumula unos vertiginosos 1.000 CV, que le catapultan de 0 a 100 km/h en 2,5 seg, y en 6,7 seg de 0 a 200 km/h. Este vehículo equipado con una modesta batería de 7,9 kWh disfrutará de una etiqueta ECO. Si esta batería fuese de prácticamente el doble de capacidad tendría una autonomía de más de 40 km, con lo que accedería al Distintivo 0 EMISIONES. Independientemente del placer que supone tener y/o conducir un bólido de estas características, desde el punto de vista de la protección de la atmósfera y de las personas es incoherente que este vehículo tenga esta clasificación.

Las administraciones han de hacer normas que promuevan hacer un consumo coherente y respetuoso con la salud y el medio ambiente, sin casos extravagantes, que pueden hacernos pensar en intereses o influencias de otro tipo. Por cierto, no me refiero precisamente a Ferrari, que se ha encontrado en España con estos Distintivos, y merece respeto como marca que prima la exclusividad y lo deportivo, aportando su desarrollo tecnológico en parte proveniente de la F1 para mejorar sus productos y hacerlos menos contaminantes.

En definitiva, esta clasificación tiene incongruencias que necesitan ser revisadas. Por otra parte, otras iniciativas como la etiqueta voluntaria GREEN-NCAP, tienen un enfoque más correcto evaluando los vehículos a partir de mediciones reales en condiciones de tráfico.