El AVE “low-cost” asoma por el horizonte

Manel Molins 

Las conexiones ferroviarias entre las grandes capitales españolas con conexión de alta velocidad se realizan prácticamente en exclusiva con convoyes AVE, sin apenas una alternativa convencional. Es muy loable poder hacer estos recorridos de 350- 600 km con unos tiempos de viaje entre 2 y 3 horas, pero se ha de reconocer que para la gran mayoría el precio del billete es elevado, y que es casi seguro encontrar un vuelo a precio más competitivo.

No obstante, el viaje en tren es más cómodo, placentero y permite hacer diversas actividades. Desde dormir,  trabajar, leer hasta tomar un café en el bar. Además el hecho que las estaciones estén en el centro de la ciudad da la ventaja de evitar largos trayectos en taxi o transporte público. Por el contrario en avión, se han de pasar los diversos controles y filtros; acomodarse en el asiento en general es más laborioso y no da ocasión para hacer demasiadas cosas durante el corto tiempo de vuelo a la altura de crucero. Por el contrario, el avión presenta tiempo de trayecto más rápido y pasajes a precios más competitivos.

Resumiendo: el desplazamiento en tren es más caro pero es más cómodo y genera menos estrés al facilitar los controles, los pasillos, embarques, y evitar el despegue y el aterrizaje; mientras que en avión el vuelo resulta más barato y en general más rápido. Por todo ello, cada vez más pasajeros se decantan por el tren para viajar a ciudades como Madrid, Sevilla o Barcelona. Solo en 2018  más de 21 millones de pasajeros utilizaron el Ave para desplazarse entre Madrid y Barcelona.

LOS USUARIOS PREFIEREN VIAJAR CON TRENES AVE FRENTE AL AVIÓN A PESAR DE SER MÁS CAROS

La consolidación de los corredores ferroviarios y la necesidad de liberalizar el servicio ferroviario, fruto de las políticas de la UE, hace que próximamente se libere el sector y aparezcan nuevos operadores ferroviarios. Y como se dice habitualmente la competencia es buena. Parece que hay operadores interesados en estos trayectos, y que la competitividad la buscarán por precio, pues el actual standard de servicio es alto. Tendremos un AVE LOW-COST.

Nos podemos imaginar que los convoyes dispondrán de menos servicios a bordo, y con más asientos, lo que redundará en una distancia entre asientos más justa, pero el precio se reducirá con toda seguridad. Además del beneficio de esta competencia, ADIF, empresa pública dependiente del Ministerio de Fomento que gestiona la infraestructura, ha remitido a las empresas interesadas en entrar a competir con Renfe el esquema de tarifas, recargos y bonificaciones que prevé aplicar durante los próximos cuatro años.

LA LIBERACIÓN DE SECTOR DEL FERROCARRIL PROPICIARA LA ENTRADA DE NUEVOS OPERADORES QUE OFERCERAN BILLETES MAS BARATOS

Se trata de un sistema complejo que incluye todo tipo de variables y cuyos números son diferentes dependiendo de la línea, pero, según ha reconocido la propia empresa presidida por Isabel Pardo de Vera, “en el caso de los servicios de viaje que discurren por líneas de altas prestaciones —más directamente relacionados con el proceso de liberalización— se propone una disminución significativa de la tarifa básica de un 22%”. Adicionalmente, se establecerá un sistema de bonificaciones por el incremento de tráfico que tenga el concesionario.

¡Ahora solo cabe esperar que cristalice esta competencia y podamos tener diversas opciones y precios!