Desperdicio alimentario y cambio climático

España lucha por frenar el desperdicio alimentario En 2015 España se comprometió a reducir a la mitad el desperdicio alimenticio para el año 2030, sin embargo los datos a fecha actual no son muy prometedores. Esta iniciativa surge como parte de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU. En 2018 España tiró más de 1.300 millones de kilos de desperdicio alimenticio a la basura, un 8,9% mas que en el ejercicio de 2017, rompiendo de esta forma la tendencia a la baja que se venía dando en los últimos años. Según la ONU el derroche de alimentos es el responsable de un 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que generamos. Es por esto que son muchos los países que están implantando normativas para frenar el desperdicio, dar una nueva utilidad a estos alimentos y unirse en esta batalla contra el cambio climático. En España se ha creado la “Estrategia Nacional más alimento, menos desperdicio” Esta estrategia está enfocada en el consumidor final y busca concienciar, sensibilizar, dar a conocer la situación actual de desperdicio alimenticio en el país y fomentar buenas prácticas. Un 84% de los productos que acaban en la basura vienen directamente del frigorífico sin ser si quiera cocinados. Por lo que una mejor planificación doméstica puede ayudar a mejorar rápidamente estas cifras. Sin embargo si realmente queremos cumplir los objetivos marcados por la ONU, sería necesario realizar estrategias y normativas que impliquen a toda la cadena de producción y no solamente al usuario final. Países como Francia e Italia han creado ya normativas para tratar de paliar este problema en España estamos aún en proceso y de momento ninguna se ha llegado a aprobar en el senado. El debate está abierto hay quienes creen en la necesidad de crear una normativa estricta para la cadena de producción y hay quienes abogan por un sistema de recompensas para aquellas empresas que tomen medidas para reducir el desperdicio. Algunas de las alternativas que tienen tanto empresas como ciudadanos son la donación a bancos de alimento, alimentación animal o el compost en el caso de aquellos alimentos en mal estado que no sean aptos para el consumo. Bruselas ha dado ya la señal de alarma por la gran cantidad de comestibles que se producen y no se consumen, 46 millones de toneladas al año. Sin embargo ni la UE ni la ONU han desarrollado leyes específicas para atajar el problema y se limitan a controlar que los países miembros están tomando sus propias iniciativas para paliar este problema. Como dato positivo aquí en España la Asociación de Fabricantes y Distribuidores AECOC, ha lanzado un proyecto para afrontar este problema y han logrado reducir notablemente el desperdicio producido por las mas de 30.000 empresas que agrupa. y cumplir los objetivos marcados por la ONU.

Desperdicio alimentario

En 2015 España se comprometió a reducir a la mitad el desperdicio alimenticio para el año 2030. Sin embargo, los datos a fecha actual no son muy prometedores. Esta iniciativa surge como parte de los objetivos de desarrollo sostenible marcados por la ONU. En 2018 España tiró más de 1.300 millones de kilos en desperdicio alimentario a la basura, un 8,9% más que en el ejercicio de 2017, rompiendo de esta forma la tendencia a la baja que se venía dando en los últimos años.

Según la ONU el derroche de alimentos es el responsable de un 10% de todas las emisiones de efecto invernadero que generamos. Es por esto que son muchos los países que están implantando normativas para frenar el desperdicio, dar una nueva utilidad a estos alimentos y unirse en esta batalla contra el cambio climático.

Desperdicio en EspañaEn España se ha creado la “Estrategia Nacional más alimento, menos desperdicio”. Esta estrategia está enfocada en el consumidor final y busca concienciar, sensibilizar, dar a conocer la situación actual de desperdicio alimentario en el país y fomentar buenas prácticas. Un 84% de los productos que acaban en la basura vienen directamente del frigorífico sin ser siquiera cocinados. Por lo que una mejor planificación doméstica puede ayudar a mejorar rápidamente estas cifras.

Sin embargo si realmente queremos cumplir los objetivos marcados por la ONU, sería necesario realizar estrategias y normativas que impliquen a toda la cadena de producción y no solamente al usuario final. Países como Francia e Italia han creado ya normativas para tratar de paliar este problema. En España estamos aún en proceso y de momento ninguna se ha llegado a aprobar en el senado. El debate está abierto hay quienes creen en la necesidad de crear una normativa estricta para la cadena de producción y hay quienes abogan por un sistema de recompensas para aquellas empresas que tomen medidas para reducir el desperdicio.

Algunas de las alternativas que tienen tanto empresas como ciudadanos son la donación a bancos de alimento, alimentación animal o el compost en el caso de aquellos alimentos en mal estado que no sean aptos para el consumo.

han logrado reducir notablemente el desperdicio producido por las más de 30.000 empresas que agrupa.

Bruselas ha dado ya la señal de alarma por la gran cantidad de comestibles que se producen y no se consumen, 46 millones de toneladas al año. Sin embargo ni la UE ni la ONU han desarrollado leyes específicas para atajar el problema y se limitan a controlar que los países miembros están tomando sus propias iniciativas para paliar este problema.

Como dato positivo aquí en España la Asociación de Fabricantes y Distribuidores AECOC, ha lanzado un proyecto para afrontar este problema y han logrado reducir notablemente el desperdicio producido por las más de 30.000 empresas que agrupa.