Cumbre Climática COP25: sabor amargo

Carolina Schmitd en la COP 25

La 25ª edición de la Conferencia de las Partes, órgano de decisión supremo de la convención Marco de Naciones Unidas sobre cambio climático, ha finalizado en Madrid con un mal sabor después de dos semanas de conferencias, encuentros y reuniones; si bien finalmente se llegó a un acuerdo denominado “Chile-Madrid Tiempo de Actuar” en él se posterga para la siguiente conferencia la presentación de planes ‘más ambiciosos’, lo que demuestra una falta de acuerdo en la toma de medidas para paliar el cambio climático.

Esta conferencia se inició el 2 de diciembre con grandes perspectivas en la adopción de medidas ante la evidencia de las fuertes alteraciones climáticas que estamos sufriendo. Durante la primera semana se desarrolló el tramo “técnico” en que los científicos expusieron e intercambiaron sus experiencias, estudios y proyecciones sobre la situación climática que vivimos. En ella fue unánime la convicción que estamos ante un cambio climático de significativas dimensiones y que cabe tomar acciones para minimizar su progresión.

LA CUMBRE DE MADRID PRESIDIDA POR CHILE HA DESPERTADO MUCHAS EXPECTATIVAS QUE FINALMENTE NO SE HAN CONCRETADO

Paralelamente se realizó una contracumbre denominada Cumbre Social por el Clima, que convocó a distintas organizaciones sociales, ecologistas e indígenas.​ Esta contracumbre se inició el 6 de diciembre con la Marcha por el Clima, en la que participó Greta Thunberg reuniendo a más de medio millón de personas, según sus organizadores. Este sector ha realizado diversos actos de protesta al detectar que se iban a producir pocos avances como resultado de esta cumbre.

COP 25Durante el tramo “ministerial”, que se celebró durante la segunda semana, el intento de introducir mejoras en la regulación de los mercados de carbono no cristalizó debido a que los países no lograron sellar un compromiso conjunto al respecto. Los intereses económicos y sobre todo la pasividad de los dirigentes negacionistas con el fin de seguir con la actual forma de desarrollismo económico sin tener en cuenta en lo más mínimo las futuras consecuencias climáticas y medioambientales tanto en nuestra forma de vida como en los negocios, han dinamitado cualquier acuerdo concreto sobre medidas a tomar.

LAS CONCLUSIONES SE BASAN EN DECLARACIONES BIEN INTENCIONADAS PERO SIN UN PAQUETE DE MEDIDAS CONCRETAS.

El acuerdo se articula en 3 ejes. Como primer eje, se hizo una declaración de intenciones con el compromiso que los países presenten planes más ambiciosos de reducción de emisiones con el fin de responder ante la emergencia climática; pero países tan importantes por sus emisiones de gases de efecto invernadero como Estados Unidos, China e India no confirmaron este compromiso. Otro importante eje es el reconocimiento del rol de la ciencia, por el cual las políticas climáticas deben ser actualizadas en base a los avances de la ciencia. Finalmente, el tercer eje se basa en reconocer la importancia de los océanos y del suelo en el equilibrio del sistema climático, punto muy polemizado por Brasil.

CABE ESPERAR QUE EL AÑO QUE VIENE SE ACTIVE EL ACUERDO DE PARÍS Y SE TOMEN MEDIDAS CONCRETAS

Así pues las conclusiones suenan a buenas voluntades, que algunos países han secundado sin entusiasmo, pero además sin medidas concretas. Muchos dirigentes se declaran decepcionados, incluso la presidencia chilena reconoció que está con “sensaciones encontradas” respecto al resultado de la conferencia, pues los acuerdos adoptados no son suficientes. Durante el año 2020 se ha de poner en marcha el Acuerdo de París y se celebrará la COP26 en Glasgow. Esperemos que 2020 sea un año más fructífero que este 2019.