Armarios sostenibles

Moda ética y cambios en la forma de consumo.

Ropa colgada en un perchero

Salvador J. Suárez

¿Sabías que según la OMS 3 de los insecticidas más peligrosos son utilizados en el cultivo de algodón? Y, ¿Qué la producción de algodón convencional consume una enorme cantidad de agua, por lo general, en lugares en los que este bien escasea?

Como consumidores ¿Somos conscientes de cómo afecta al medio ambiente la ropa que nos ponemos? o incluso, ¿Cómo afecta a nuestra salud lo que nos ponemos encima de la piel?

A día de hoy todos somos conscientes de la importancia de separar los residuos en casa, sabemos cómo reciclar cristal, papel, plástico o incluso pilas o medicamentos. Compramos coches eléctricos, vamos en bicicleta, vamos a supermercados ecológicos, pero no nos damos cuenta de la cantidad de residuos textiles que generamos al año ni del impacto que han tenido las prendas hasta que llegan a nosotros.

Residuos en un vertederoEn 15 años la producción mundial de ropa se ha duplicado. Su uso, en cambio, se ha reducido a la mitad. Solo el 20% de los residuos textiles se reciclan. En España, cada ciudadano gasta 450 euros anuales de media en renovar su vestuario y genera entre 12 y 14 kilos de residuos al día. De ellos se recicla un 20% en un proceso que se complica cuando en la confección de las prendas se mezclan fibras naturales y sintéticas.

Por fortuna la moda sostenible es un activo en crecimiento. Cada vez son más las marcas que nacen como firmas de moda sostenible o de comercio justo, y cada vez son más también las grandes firmas que empiezan a realizar cambios en la forma en que producen sus prendas. Por ejemplo el grupo Inditex tiene un convenio con Greenpeace, por el cual se ha comprometido en producir un 10% de sus colecciones de forma sostenible. Estas prendas se pueden distinguir en los establecimientos gracias a una etiqueta con el texto “Join Life”.

Rollos de tela blanca apiladosEste es un paso fundamental para los grandes grupos, por un lado por que son los que mayor impacto medioambiental tienen. Por otro, por que son los que marcan la pauta, si las grandes marcas hacen este cambio de chip ayudarán a concienciar a una parte muy importante de la sociedad. Además a nivel de marketing les interesa evitar polémicas asociadas a la producción en otros países en condiciones precarias o utilizando productos o elementos que dañen el medio ambiente. 

La moda siempre ha intentado ir más allá de lo puramente estético. Para muchas personas la moda es una forma de expresarse, de diferenciarse y de mostrar su personalidad. Es por esto mismo que si queremos que las prendas hablen de nosotros es interesante saber en qué condiciones han sido elaboradas.

El discurso de la moda ética es sensacional. Pero, ¿cómo podemos identificar lo que es una prenda sostenible? Según Intermón Oxfam:

  • Las prendas ecológicas utilizan materiales como el algodón orgánico, el bambú o las algas.
  • No se utilizan tóxicos para fabricarlas. Los materiales que se usan en la moda sostenible están libres de sustancias tóxicas y de productos químicos que pueden resultar peligrosos, por lo que evitan alergias y cuidan la piel.
  • Las prendas de moda sostenible están hechas para durar y no para “usar y tirar”.
  • Las prendas sostenibles están pensadas para ser reutilizadas. Así, es posible reciclarlas para crear otras prendas o para darles una segunda vida.
  • Moda producida en condiciones laborales dignas. La moda sostenible respeta las condiciones de trabajo de todas las personas que participan en la producción y venta de las prendas.

Parece complicado, pero como hemos explicado con anterioridad es un sector en plena expansión. Prueba de ello es la creación de RE/-Barcelona, el primer encuentro global de moda sostenible, que tuvo lugar el pasado noviembre de 2018 o la presencia en pasarela durante los últimos año de moda sostenible, de la mano de diseñadores españoles como Juanjo Oliva o Moisés Nieto.

Otro de los referentes que podemos encontrar en España es sin duda la marca Ecoalf. Que cuenta con el proyecto “Upcycling de Oceans”, impulsado por Ecoembes y la Fundación Ecoalf, y que lucha por la conservación de los océanos mediante la recogida y el reciclaje de basura.

”Nuestro objetivo no es sólo extraer la basura que está destruyendo los ecosistemas marinos sino demostrar que es posible darles una segunda vida convirtiéndolos en productos de alta calidad y duraderos”  Javier Goyeneche, presidente y fundador de la Fundación Ecoalf.

Cada año, llegan al mar ocho millones de toneladas de basura, el equivalente a un camión de 16 toneladas cada minuto. Sin embargo el 75% está en el fondo del mar. “Y mucho de ese plástico se convierte en microplástico que los peces se comen, peces que depués nosotros nos estamos comiendo”, advierte este emprendedor. Ecoalf trabaja con pescadores de arrastre que separan la basura que se cuela en sus redes y la traen a tierra y la fundación las gestiona. Ecoalf, cuyas prendas son 100% recicladas, utiliza en la fabricación de su ropa materiales como botellas de plástico, redes de pesca, posos de café o neumáticos.

En definitiva, los hábitos de consumos están cambiando y las marcas empiezan a adaptarse y realizar este salto inevitables a los que otros sectores como la cosmética o la alimentación ya se han acoplado.