Aguas gallegas que curan: descubrimos el balneario de Mondariz

Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina, muchos ya cuentan los días para sus merecidas vacaciones. Sean cortas o más largas, una de las opciones que va ganando adeptos entre los viajeros es la del turismo de relax. En esta ocasión nos desplazamos hasta Galicia para descubrir el balneario centenario de Mondariz.

Y es que hablar de Galicia es hablar de la Tierra del Agua: mar, ríos y aguas mineromedicinales que convierten el noroeste español en todo un destino de salud y bienestar que tiene en el termalismo una tradición centenaria que nos hace únicos.

Un referente del Salutem per Aqua

Mondariz,  un balneario que nace a mediados de los siglos XIX y principios del XX, son desde siempre el referente europeo del Salutem per Aqua, partir de las propiedades de sus manantiales. El termalismo tradicional de los “aguïstas” de la Belle Époque que trajo a Galicia a personajes como Isaac Peral, John Rockefeller II, Isabel de Borbón, el arzobispo de Westminster, Miguel Primo de Rivera o el sultán Muley Haffid y el infante Augusto de Braganza a cuidar su salud ha dado paso en el siglo XXI a toda una industria turística gallega a partir del culto al cuerpo y la necesidad de buscar la fuente de la eterna juventud.

Más de 3.000 m2 de spa

Con este pasado histórico como trasfondo, hoy en día Mondariz se ha transformado en un centro moderno con un balneario a la carta, un circuito termal basado en la tradición Celta y el Palacio del Agua, un spa de 3.000 metros cuadrados de piscina interactiva y un campo de golf de 18 hoyos, así como una zona dedicada a los más pequeños, Mondariz Kids, para que ellos disfruten mientras sus padres descansa.

Una visita a la Pontevedra histórica

Aprovechando la visita al balneario una buena opción es dedicar también un día a visitar la ciudad de Pontevedra. Una ciudad donde todo está a un paso y hay mucho por ver. Tesoros de verdad, como la colección de orfebrería en oro del Museo de Pontevedra, única en Europa, con joyas espléndidas de más de 4.000 años de antigüedad. Y otras joyas más, la Basílica de Santa María, las Ruínas de Santo Domingo y la Iglesia de San Bartolomé.